sábado, 15 de octubre de 2011

Que ya me he cansado.

Si te soy sincera, esos días de lágrima han acabado. Sí. Ya no habrá más. N U N C A. ¡¿Te ha entrado en la cabeza?!. No. Se han acabado. Y te voy a explicar porque.
Simplemente porque te has comportado como un gilipollas, y me has tratado como una basura, pero claro, estaba tan sumamente enamorada que eso no lo he sabido ver. Me vigilabas a todas horas. Querías saber qué hacía, con quién salía, a qué hora volvía... Mira, me parece bien que te intereses tanto por mí, pero hasta cierto punto ¿Sabes? Estaba atada a tí como una tonta enamorada. Me llamabas un día y otro también diciendo lo mismo: ''Esto no puede seguir así, tenemos que dejarlo, la distancia es una putada y a ti en cuando te calienten un poco ya estas con otro'' ¿Ah si? ¿Esa es la opinión que tienes de mí? Pues te diré una cosa. Niñato engreído. Tú, aquí, no me puedes reprochar absolutamente nada! No me eches más mierdas a la cara, no se te ocurra. Que entonces, llegará un día mi turno y no sabré por donde acabar. Quizá no soy la chica perfecta, vale, en eso estamos de acuerdo. Pero no soy como tu piensas. Me pediste cambiar & cambié. ¿Crees que sino te quisiera la mitad de lo que te he querido, habría cambiado? No, cariño, créeme que NO. Y la gota que ha colmado el vaso ya ha sido la conversación de esta mañana:
-Brum, brum.
+ JAJAJAJAJAJA:
- No te rías, quiero hacerte sufrir.
¿PERDONA? LA TiERRA TE LLAMA. ¿Que me vas a hacer sufrir? ¿De donde te has sacado eso?
Porque, después de habernos pasado casi 2 meses sin hablar, han pasado muchas cosas. He encontrado a personas que me han dado lo que tu nunca me diste ni nunca me darás. Y lo más importante, no me hacen llorar cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo... No me hacen preguntarme: ¿Que estará haciendo ahora? No, ni me preocupo. Sé que yo le importo, me lo ha demostrado y con eso me basta y me sobra, por el momento. Así que guapo, con la ironía activada. Guárdate tus amenazas. No seré infeliz porque tu me quieras ver sufrir. ¿Entendido?.
Bien, si quieres ser amigos, lo seremos. Pero hay limitaciones, no quiero que me sigas vigilando y si quiero hablar contigo, tranquilo, entonces ya empezaré yo la conversación, hasta el momento, las reglas del juego me toca ponerlas a mí. Así que ni me saludes y si voy para allá a ver a algún que otra persona, no te acerques a saludar sino lo hago yo. Gracias por conseguir que sea así de borde.

No hay comentarios:

Publicar un comentario